¡Sufro de ansiedad! Y sí, que duele mucho.

Si que duele mucho cuando sufro de ansiedad lo habrás dicho alguna vez. Y seguramente te identificaras con alguno de estos párrafos al igual que yo.

Cuando sufro de ansiedad

Duele cuando tu corazón se acelera, hasta el punto de que tus pulmones carecen de aire.

Duele cuando tus emociones están fuera de control, pero tienes que aguantar para que no piensen que estás loco.

Duele cuando tu estómago se pone al revés porque tu cuerpo pide un segundo de paz.

Duele cuando estás realmente cansado de sentir lo mismo todos los días y ni siquiera te calmas con la medicina.

Duele cuando tu piel se asusta, porque sientes otra gran palpitación en tu corazón.

Duele cuando tus pies y manos están fríos y sudan al mismo tiempo.

Duele cuando los recuerdos y las posibilidades de cosas malas vienen a tu mente.

Duele cuando llegan los cargos y más cargos vienen de ti mismo.

Duele porque todo es una cuestión de desesperación, porque sientes que todo florece.

Duele cuando tu corazón se acelera, hasta el punto de cansarse. Me duele porque hasta las encías te duelen.

Duele cuando luchas con tus propias emociones para poder dormir, por un acontecimiento.

Duele porque tratas de aliviarlo sacudiendo tus piernas o simplemente creando callos en tus manos por tratar de aliviar toda esta tensión de alguna manera.

Duele porque sin quererlo nunca descansas.

Duele cuando tu cuerpo sólo quiere un minuto de paz, pero siempre está en constante demanda y miedo.

Cuando sufres de ansiedad hace que todo el cuerpo sienta dolor. Y no importa lo mucho que intentes explicar lo que es una «frescura», nunca seras capaz de poner en palabras lo que es tener ansiedad y vivir con ella, literalmente cada hora de tu vida.

¿Y tu sufres de ansiedad? ¿Te identificaste con alguno de ellos? Si es así, coméntanos.

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